[Blog] Gordon Bennett 2015

[Blog] Gordon Bennett 2015

El equipo de Anulfo González y Angel Aguirre ha finalizado en 4º lugar en la 59 edición de la Copa Aeronáutica Gordon Bennett, la competición aeronáutica más antigua y de mayor prestigio del mundo.

Con este resultado, el equipo Kamarotí iguala su mejor posición obtenida en esta competición en su edición de 2013 (Nancy – Francia), y bate con una distancia de 2.056,33 kms. su record anterior que habían conseguido en 2014 durante el America’s Challenge en el que realizaron un vuelo de 1.912,25 kms. Esta marca también establece un nuevo record nacional en la Clase AA (Globos de Gas) y se consolidan como uno de los equipos de referencia en la Copa Gordon Bennett.

El vuelo de estos globos que utilizan el hidrógeno como gas para su sustentación se inició al anochecer del 28 de agosto desde el Hipódromo de Pau (Francia), donde una gran multitud de público saludó el despegue de los globos que desaparecían en la noche con los acordes de sus himnos nacionales. La estrategia, una vez más, estaba condicionada por la borrasca que estaba afectando a las Islas Británicas y todo el Norte de los Países Bajos y Alemania. Se trataba de realizar el vuelo más largo pero a suficiente distancia de las tormentas que se pronosticaban en esta zona, de gran peligrosidad por el aparato eléctrico y la actividad que llevan asociadas.

Casi todos los equipos iniciaron el vuelo a baja altura, llevándoles el viento rápidamente en rumbo Oeste hacia el Atlántico. Angel y Anulfo cruzaron la costa a las 02:00 horas adentrándose en el mar en una noche en la que la luna llena se reflejaba en la superficie del agua, dejando imágenes impresionantes a la vez que inquietantes. Tras unas horas sobre el océano, ganaron altura para cambiar de rumbo hacia el Norte, y con el amanecer volvieron a ascender para dirigirse en rumbo Nordeste en dirección París, entrando de nuevo en el continente a la altura de la desembocadura del río Garona. Desde allí el próximo desafío era cruzar el espacio aéreo de París, con mucha actividad esa tarde ya que el regreso de las vacaciones de verano aumenta el tráfico aéreo considerablemente. El equipo encontró el viento ideal en un pequeño corredor en la aproximación del Aeropuerto de Orly, y consiguieron dejar a última hora de la tarde esta zona en rumbo a Luxemburgo. A partir de ahí, pudieron alcanzar la altitud de 14.500 piés (casi 5.000 metros de altura) que les llevaría hacia el destino previsto en la frontera oriental de Polonia.

Al entrar en el espacio aéreo de Alemania, las tormentas que descargaban su furia sobre Bélgica y Holanda se acercaban peligrosamente, pero el contacto con Tomas Hora, meteorólogo de gran experiencia que dirigía la estrategia del equipo, les mantenía informados en todo momento sobre la distancia a los rayos y la trayectoria ideal para evitarlos. Varios equipos que trataban de ganar la mayor latitud norte posible para ganar una ventaja estratégica al final del vuelo tuvieron que hacer aterrizajes de emergencia en medio de la noche al encontrarse rodeados de peligrosas tormentas.

Con el amanecer del día siguiente la estrategia del equipo era clara: alcanzar rápidamente la frontera entre Polonia y Bielorrusia lo antes posible, ya que el pronóstico indicaba que el día siguiente el tiempo la borrasca iba a afectar a esa zona, impidiendo un vuelo más largo. Con una velocidad constante de 100 km/h, fueron variando el rumbo para sobrevolar Berlín por encima de su espacio aéreo, disfrutando de unas vistas incomparables de la ciudad. En esta rápida evolución eran acompañados de los globos de White/Sullivan (EEUU) y Hilbert/Haggeney (Alemania), quienes compartían la misma estrategia del equipo español.

Durante la tarde, una vez sobre el territorio polaco, tuvieron que esquivar algunas zonas militares restringidas y fueron advertidos por el control aéreo de Varsovia de no entrar en la zona de exclusión aérea ADIZ establecida por motivos de seguridad en la frontera entre Polonia y Bielorrusia. El recuerdo del accidente en que hace 20 años el globo estadounidense de Alan Fraecnkel y John Stuart-Jervis fue derribado sobre Bielorrusia estaba muy presente en todos los competidores. Al atardecer, el equipo Kamarotí aterrizó suavemente cerca de Bialystok, a menos de 1 milla del límite establecido.

En estos momentos, Anulfo y Angel eran los ganadores provisionales de la carrera, pero varios equipos seguían en el aire, volando a menor velocidad en su misma dirección. La previsión meteorológica del día siguiente no se cumplió y tres equipos pudieron continuar hasta batir por muy pocos kilómetros la marca del equipo español. El equipo suizo formado por los experimentados pilotos Kurt Frieden y Pascal Witprächtiger ganó la 59 edición de la carrera con una distancia de 2.080,80 kms. desde el punto de partida. El pódium se completó con el equipo alemán de Eimers/Zenge y el suizo de Tieche/Schiboz, todos ellos separados por unos pocos kilómetros, aterrizando al límite de su lastre.